miércoles, 21 de diciembre de 2011

Pizarnik - A la espera de la oscuridad

Seguimos subiendo poemas de una de las mejores escritoras argentinas, Alejandra Pizarnik.




A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD




Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.


Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.


Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos

lunes, 19 de diciembre de 2011

Raymond Chandler - El sueño eterno

Aunque no estuvimos posteando mucho durante este último tiempo vamos a subir un fragmento de la excelente novela de Raymond Chandler, El sueño eterno. El libro es un clásico, es la primer novela de Chandler y aquí pueden verse algunas escenas de la película donde actúa Bogart como el detective Marlowe. Debemos aclarar que Wilde es el juez, Cronjager el policía y el narrador es Marlowe. 








"Wilde hojeó el libro sin mover un músculo de su rostro; lo cerró y lo empujó hacia Cronjager. Éste lo abrió, miró un par de páginas y lo cerró con rapidez. Se veían en sus mejillas unas manchas rojas del tamaño de monedas de medio dólar.
- Mire las fechas que figuran en la primera página -dije. 
Cronjager volvió a abrir el libro y las examinó.
- ¿Y bien?
- Si es necesario -dije-, estoy dispuesto a declarar bajo juramento que este libro salió del local de Geiger. La rubia, Agnes, reconocerá la clase de negocios que hacía ese establecimiento. Es evidente, para cualquiera que tenga ojos, que esa librería era sólo una pantalla para algo. Pero la policía de Hollywood, por las razones que sean, permitía que operase. Me atrevo a decir que al Gran Jurado le agradaría conocer cuáles son esas razones.
Wilde sonrió y dijo.
- Los Grandes Jurados hacen a veces esas preguntas embarazosas en un vano intento oir averiguar por qué las ciudades están gobernadas como lo están.

martes, 6 de diciembre de 2011

Dos Nuevos Autores

Aqui las gacetillas, contacto, fragmento y agradecimientos a la gente que participó en nuestros últimos dos títulos, y los primeros de nuevos autores!



lunes, 5 de diciembre de 2011

Plenitud, Decrepitud... en Imprenta!

‎"Plenitud, decrepitud y algunas filtraciones intersticiales durante un parpadeo nocturno", primer poemario de Marcos Miquelez, ya está en imprenta. Aqui la tapa, cuenta con fotografías de Adriana Nava y Nicolás Sticotti, y fue prologado por Matias Oliva y Emiliano Balmaceda. Muchas gracias a todos los que participaron. 




Marcos Miquelez nació el 28 de abril de 1975 en Rufino, Santa Fe. Vivió en Ameghino y en la ciudad de La Plata, donde se recibió como Ingeniero Agrónomo. Años después fue a trabajar al Valle de Río Negro, a la ciudad de General Roca donde vive actualmente. Plenitud, decrepitud
y algunas filtraciones intersticiales durante un parpadeo nocturno es su primer poemario.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Presentación El Mono Enjaulado

Este sábado se presenta el Mono, muestra de fotografías de Franco Rasia, Mercedes Segade, Valeria Sestua y Gabriel Saie. Vengan!




domingo, 27 de noviembre de 2011

Un fragmento

Aquí un fragmento de Diciembre, de Tomás Cardoso. Próximamente vamos a subir las librerias donde se puede conseguir, o si quieren pueden escribir a editorial13x13@gmail.com y se los enviamos a domicilio. Esperamos que les guste. La fotografía es de Mercedes Segade
"Aquellas primeras semanas de diciembre en Gessell, viví dentro de una cáscara dentro de otra cáscara. Me despertaba la voz de gallo ebrio del policía retirado que me alquilaba una habitación, cada mañana a las seis de la mañana. Luego, ayudaba al novio de Alejandra en algunos trabajos de albañilería y jardinería hasta el mediodía. Entonces almorzaba la deliciosa comida que cocinaba ella, y me iba a caminar y dormir la siesta a la playa. A la tarde volvíamos a trabajar. Así en el televisor una imagen que no olvidaré. Vi la boca del
subterráneo, estación Plaza de Mayo, en llamas. Grandes lenguas de fuego subían las escaleras y lamían la calle. Era la segunda vez que veía el Apocalipsis por televisión. La primera vez había sido un par de años atrás, cuando en una estación de servicio de Constitución vi cómo Tyson le arrancó un pedazo de oreja a su contrincante en plena pelea. Aquella noche había tenido esa revelación que todo hombre siente alguna vez: que el mundo había enloquecido. El acto animal de Tyson era la primera señal. Cuando vi lo que sucedía en
Plaza de Mayo en el televisor de ese bar de Gessell, la sensación fue la misma. Buenos Aires había enloquecido. Ya nada podía volver a la normalidad después de que la boca del subte escupiera fuego."

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El mono enjaulado - Tomás Cardoso

Estamos contentos en presentar el primer libro de un autor nuevo. Hablamos de Tomás Cardoso, y el libro de cuentos cortos: El mono enjaulado. Son 7 cuentos y es el primer título de la colección Geometria, de nuevos narradores contemporáneos. Esperemos que les guste. Tuvimos la suerte que hayan participado los fotógrafos: Valeria Sestúa.



domingo, 20 de noviembre de 2011

Los diez mejores libros para Leónidas Lamborghini

Gracias a Juan Ramón Novelli por haber subido la entrevista donde Leónidas Lamborghini repasa cuales son los mejores 10 libros de la literatura universal, ya que nunca esta de mas escuchar los imprescindibles de otro.



1. Martín Fierro / José Hernández
2. La Divina Comedia / Dante Alighieri
3. El Gato Escaldado / Nicolás Olivari
4. Los Siete Locos / Roberto Arlt
5. Los Lanzallamas / Roberto Arlt
6. Ulises / James Joyce
7. El Proceso / Franz Kafka
8. Alicia en el País de las Maravillas / Lewis Carroll
9. Las Flores del Mal / Charles Baudelaire
10. Flaubert y Baudelaire / Marcel Proust
11. Don Quijote de la Mancha / Cervantes
12. La Muerte de Virgilio /  Hermann Broch
13. Tierra Baldía / T.S. Eliot
14. Dos tomos de Poesía Gauchesca / Borges y Bioy Casares
15. Adán Buenosayers / Leopoldo Marechal

(En el video nos falta uno mas en el medio para completar los diez)
 (Si alguien lo logra escuchar, comente!)

Lanzallamas de Roberto Arlt

Fragmento de una parte del comienzo de la novela Los Lanzallamas de Roberto Arlt. Quién habla es El Astrólogo.



—¡Hum!… ya sé que esto no es agradable. Da frío en las espaldas, ¿no?… ¡Oh! hace años que me lo digo. Cierro los ojos y dejo caer mi alma desde cualquier ángulo. A veces como los periódicos. Mire el diario de hoy… —sacó una página de telegramas del bolsillo y leyó―. “En el Támesis se hundieron dos barcas. En Bello Horizonte se produjo un tiroteo entre dos facciones políticas. Se ejecutó en masa a los partidarios de Sacha Bakao. La ejecución se llevó a cabo atando a los reos a la boca de los cañones de una fortaleza en Kabul. Cerca de Mons, Bélgica, hubo una explosión de grisú en una mina. Frente a las costas de Lebú, Chile, se hundió un ballenero. En Franckfort, Kentucky, se entablarán demandas contra los perros que dañen al ganado. En Dakota se desplomó un puente. Hubo treinta víctimas. Al Capone y George Moran, bandidos de Chicago, han efectuado una alianza”. ¿Qué me dice usted? Todos los días así. Nuestro corazón no se emociona ya ante nada. Cuando un periódico aparece sin catástrofes sensacionales, nos encogemos de hombros, y lo tiramos a un rincón. ¿Qué me dice usted? Estamos en el año 1929.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Pizarnik - Alicia en el país de las maravillas.

Este excelente texto de Alejandra Pizarnik, se llama "El hombre del antifaz azul" y es una reescritura de la primer escena de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.

El hombre del antifaz azul


Lo que no es, no es.
Heráclito

La caída


A. empezaba a cansarse de estar cansada sin nada que hacer.

No hace nada pero lo hace mal, recordó.

Un hombrecillo de antifaz azul paso corriendo junto a ella.

A. no considero extraordinario que el hombrecillo exclamara: -los años pasan; voy a llegar tarde.

Sin embargo, cuando el enmascarado saco de un bolsillo una pistola, y después de consultarla como a un reloj acelero el paso, A. se incorporo, y ardiendo de curiosidad, corrió detrás del ocultado, llegando con el tiempo justo de verlo desaparecer por una madriguera disimulada. Inmediatamente, entró detrás el.

La madriguera parecía recta como un túnel, pero de pronto, y esto era del todo inesperado, torcía hacia abajo tan bruscamente que A. se encontró cayendo -como aspirada por la boca del espacio- por lo que parecía ser un pozo.

O el pozo era muy hondo o ella caía con la lentitud de un pájaro, pues tuvo tiempo, durante la caída, de mirar atentamente a su alrededor y preguntarse que iba a suceder a continuación (¿a caso el encuentro del suelo con su cabeza?). Primero trato de mirar hacia abajo, para informarse del sitio donde iba a caer, pero la oscuridad era demasiado intensa; después miro a los lados y observo que las paredes del pozo estaban cubiertas de armarios llenas de objetos. Vio, entre otras cosas, mapas, bastones de caramelos, manos de plata asidas a un piano, monóculos, bracitos de muñecos, guantes de damas antiguas, un astrolabio, un chupete, un cañón, un caballo pequeñísimo espoleado por un San Jorge de juguete embistiendo a un dragón de plexiglás, un escarabajo de oro, un caballo de calesita, un dibujo de la palma de la mano de Lord Chandos, una salamandra, un niña llorando a su propio retrato, una lámpara para no alumbrar, una jaula disfrazada de pájaro... En fin, tomó de uno de los estantes una caja negra de vidrio pero comprobó, no sin decepción, que estaba vacía. No queriendo tirar la caja por miedo de matar a alguien que estuviera más abajo, la tiró igual.

-Después de una caída así, rodar por una escalera no tendría ninguna importancia- pensó.

Evocó escaleras, las más desgastadas, a fin de convocar muertos y otros motivos de miedos nocturnos. Pero se sentía valiente y no podía no recordar este verso: La caída sin fin de muerte en muerte.
¿Es que no terminaría nunca la caída? Seguía cayendo, cayendo. No le era dado hacer otra cosa. Recordó:

...Caen
los hombres resignados
ciegamente, de hora en hora, como agua de una peña arrojada
a otra peña, a través de los años,
en lo incierto, hacia abajo.

A. Comenzaba a sentir sueño; mientras seguía cayendo se escucho preguntar:

-¿Y qué pasa si uno no se muere? ¿Y qué muere si uno no se pasa?

Como no podía contestarse a ninguna de las preguntas, tanto daba formular una que otra. Sus ojos se cerraron y soñó que conducía un camión de transporte de antifaces.
De repente, se estrello contra un colchón. La caída había terminado.

-------------
Para leerlo completo: http://alejandrapizarnik.blogspot.com/2010/03/alejandra-en-el-pais-de-las-maravillas.html

viernes, 11 de noviembre de 2011

Grandes Comienzos - El Gran Gatsby

Segunda entrega, el comienzo de El Gran Gatsby del gran Francis Scott Fitzgerald. Hace unos días se lo puede ver en las librerías reeditado por una enorme editorial. El texto, narrado por el Nick Carraway resume el estilo de Fitzgerald y nos adentra en una historia donde el personaje que narra es solamente la excusa para hablar de Gatsby.


1

En mis jóvenes y más vulnerables años, mi padre me dio un consejo que desde aquella época no ha dejado de darme vueltas en la cabeza.
“Cuando sientas deseos de criticar a alguien” –me dijo- “recuerda que no todo el mundo ha tenido tus mismas ventajas.”
No dijo nada más, pero como siempre nos hemos comunicado bien a pesar de ser muy reservados, comprendí que quería decir mucho más que eso. En consecuencia, soy una persona dada a reservarme todo juicio, hábito que me ha facilitado el conocimiento de gran número de personas singulares, pero que también me ha hecho víctima de más de un latoso inveterado. La mente anormal es rápida en detectar esta cualidad y apegarse a las personas normales que la poseen. Por haber sido partícipe de las penas secretas de aventureros desconocidos, en la universidad fui acusado injustamente de ser político. No busqué la mayor parte de estas confidencias; a menudo fingía tener sueño o estar preocupado; o cuando gracias a algún signo inconfundible me daba cuenta de que se avecinaba por el horizonte la revelación de alguna confidencia, mostraba una indiferencia hostil. Y es que las revelaciones íntimas de los jóvenes, o al menos la manera como las formulan, son por regla general plagios o están deformadas por supresiones obvias. Reservarse el juicio es asunto de una infinita esperanza. Todavía hoy temo un poco perderme de algo si olvido que como lo insinuó mi padre en forma por demás pretenciosa, y yo de la misma manera lo repito-, el sentido fundamental de la buena educación es inequitativamente repartido al nacer.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Grandes Comienzos. Poderes Terrenales.

Vamos a inaugurar una nueva sección denominada, como se habrán dado cuenta, Grandes Comienzos. Aquí incluiremos en un principio novelas y quizá también algún cuento. Hoy presentamos a una de las más reconocidas novelas de Anthony Burgess, Poderes Terrenales.



1


Era la tarde de mi ochenta y un aniversario, y yo estaba en la cama con mi ganimedes, cuando anunció Alí que había venido a verme el Arzobispo.
- Esta bien, Alí –dije, en trémulo español, a través de la puerta cerrada del dormitorio principal-. Llevale al bar. Sirvele algo de beber.
- Hay dos, su capellán también.
- Bien, bien, Alí. Sírvele también algo a su capellán.
Me retiré hace diez años de la profesión de novelista. No tendrá más remedio que admitir el lector, sin embargo, si es que conoce algo de mi obra y se toma la molestia de releer ahora esta primer frase, que nada he perdido de mi vieja astucia para maquinar lo que se llama un impresionante principio. Pero no hay, en realidad, ninguna maquinación en el asunto. La realidad juega a veces en las manos del arte. Que tenía ya ochenta y un años no podía dudarlo siquiera: a lo largo de toda la mañana habían llegado telegramas de felicitación ractificándolo. Geoffrey, que estaba poniéndose ya sus estrechos pantalones de verano, era, digamos mi Ganimedes o amante masculino, además de mi secretario. El arzobispo era, desde luego, un arzobispo auténtico. La hora, poco más de las cuatro de la tarde de un día de junio maltés… el 23 para ser exactos y para ahorrar a los verdaderamente interesados la molestia de consultar el Who’s Who.
Geoffrey sudaba demasiado y estaba engordando muy de prisa (¿por qué digo muy de prisa? Geoffrey nunca hacía nada muy deprisa). La vida, creía yo, le resultaba demasiado fácil a aquel muchacho de treinta y cinco años. En fin, el momento de nuestra separación no podía demorarse mucho más, por la simple naturaleza de las cosas. Geoffrey no se sentiría muy complacido cuando asistiera a la lectura de mi testamento. Yo también lo haría por él, pero póstumamente, póstumamente.

Jean Luc Godard - Afiches

Vamos a subir algunos de los afiches de películas que más nos gustaron del director Jean Luc Godard. Ahora sólo resta ver las películas. Esperamos que les gusten y que elijan el que más le gusta.